Pericias Psicológicas: ¿En qué consisten?

Según el código de ética de la Asociación de Psicólogos Forenses de la República Argentina (Fundada en 1989) el Psicólogo Jurídico debe adecuar su actividad a los siguientes principios éticos:

I.- Legislación vigente:
El Psicólogo Jurídico tiene la obligación de conocer detalladamente la legislación vigente en el ámbito nacional y en el ámbito regional donde desarrolle su actividad.

II.- Consentimiento informado
El psicólogo jurídico debe informar a las personas a entrevistar cuál es su rol, quien ordena el estudio, cuales son las características del mismo y su obligación de efectuar un informe a la autoridad competente, a los fines de salvaguardar la autonomía de las personas para brindar la información que crean conveniente o si así lo consideran, negarse a la realización del estudio.

Ansiedad: ¿cuándo tiende a que enfrentemos situaciones y cuándo a que las evitemos?


“Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.” Eduardo Galeano

Cuando sentimos hormigueos, dolor en el estómago antes de un examen, una cita amorosa o ante una entrevista por un futuro trabajo, y todo tipo de sensaciones que aparecen ante alguna situación nueva, que implique algún desafío o de riesgo, debemos tenerlas en cuenta como “avisos de cuidado, de atención,” que nos mueven a actuar con mayor precaución. En estos casos, que todas las personas conocemos y atravesamos, la ansiedad nos incita actuar haciendo que movilicemos los recursos disponibles para enfrentar las situaciones.

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Psicología: Terapia de Pareja

” El matrimonio es un viaje con rumbo desconocido, en el que los integrantes parten no sólo con aquéllo que cada uno ignora del otro, sino también con lo que desconocen de sí mismos” Michael Ventura


Desde el Enfoque Sistémico, la Psicoterapia de Pareja tiene como objetivo trabajar en pro de la reconstrucción de la relación de pareja o, si esto no sucede, se enfoca a la preparación para un proceso de ruptura o separación que se acepte por ambas partes y que no sea destructivo, se caracteriza también por el hecho de que los dos miembros de la pareja participan conjuntamente en las sesiones.

En una primera sesión o entrevista, que suele durar una hora y media, se recogen datos e información acerca de la configuración familiar, miembros, ocupaciones, datos de la historia vital de cada uno y de la pareja, y se los escucha acerca del problema que atraviesan.
Aquí se planifica el trabajo, estableciendo un sistema terapéutico: pareja – terapeuta.
La duración de la terapia de pareja suele ser alrededor de diez sesiones, aunque existen casos en que se recomienda un período de sesiones de terapia individual previas a las sesiones de pareja, o intercaladas de forma alterna con las mismas.
La función o tarea del terapeuta, en la mayoría de los casos, consiste en enseñar a la pareja habilidades concretas de comunicación, con el fin de modificar patrones de relación familiares disfuncionales. Intenta introducir un cambio en la estructura y funcionamiento conyugal, que se supone aumentará la capacidad del sistema conyugal para manejar la nueva situación.

Para ello el terapeuta dispone de una serie de recursos técnicos: “la reformulación del problema, Intervención paradójica, Prescripción de tareas, Uso de analogías, Cuestionamiento circular, etc.”

“Es probable que el lector esté familiarizado con una cierta imagen del terapeuta: amable, benévolo y relativamente silencioso, interesado en el pasado y en descubrir el significado en un proceso reflexivo, pausado. Quiero prepararlo para un tipo muy diferente de terapia, con una unión y una lucha muy activa por el cambio.” Minuchin. Nichols: ” La recuperación de la familia” – Paidós, 1994

Psicólogos: ¿qué actividades pueden desempeñar y en qué ámbitos?

Considero que es necesario dar a conocer el quehacer del psicólogo, ya que existen personas que sin título habilitante por una Facultad estatal o privada desempeñan bajo el nombre de psicólogos o licenciados ciertas prácticas o terapias alternativas, utilizando tarot, flores de bach, aromaterapia, etc. como técnicas de intervención, las cuales no poseen ningún aval científico.

“Y perjudican tanto a nuestra profesión como a la persona que solicita ayuda.”


Quien posea los títulos de Psicólogo y de Licenciado en Psicología está habilitado para realizar las siguientes prácticas:

1) Estudiar y explorar el hecho psicológico en las distintas etapas evolutivas del sujeto, abarcando los aspectos normales y anormales.
2) Realizar acciones de orientación y asesoramiento psicológico tendientes a la promoción de la salud y la prevención de sus alteraciones.
3) Realizar tareas de diagnóstico, pronóstico y seguimiento psicológicos
4) Efectuar tratamientos psicoterapéuticos de acuerdo con diferentes modelos teóricos, específicamente psicológicos.


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Los adolescentes y la pérdida de un ser querido

Adolescentes: “reacciones ante la muerte de un ser querido, etapas del duelo, maneras de ayudarlos”

“los hijos abandonan un día la infancia, pero los padres nunca dejan la paternidad”

En la vida, diariamente nos enfrentamos a situaciones difíciles que implican pérdidas materiales y espirituales, unas con más repercusiones emocionales que otras. No obstante, en esta etapa de su vida, el adolescente se encuentra en un período de transición entre la niñez y la vida adulta; por una parte, tiene una conciencia mayor de lo que está sucediendo, más sentido de la realidad que un niño, y por otra parte, en la mayoría de los casos no tiene una madurez emocional, es decir, no sabe como reaccionar, ni actuar, no sabe como se espera que enfrente el duelo.

Así la pérdida de una amistad, de una relación sentimental, el abandonar la secundaria, mudarse de ciudad, la separación de los padres, y la muerte de un ser querido, constituyen pérdidas que alteran el ritmo de vida e incluso pueden afectar el comportamiento del adolescente.

Para el adolescente, la muerte es algo tan repentino, que quizás nunca la había vislumbrado a corto plazo y mucho menos cerca de su entorno.

Así el adolescente que sufre una pérdida de esta magnitud entra en su interior en una reflexión profunda sobre la vida, la muerte, e incluso puede llegar a formarse conceptos erróneos o adoptar actitudes hostiles, por ejemplo: la vida es una y tengo que vivirla. Sin embargo, dichas vivencias se convierten en un desenfreno y libertinaje, en ciertos casos incontrolables.

La pérdida del padre, la madre, de un familiar o amistad cercana produce un vacío que poco a poco resquebraja la estructura familiar e incluso pareciera que empieza a desmoronarse. Cada miembro de la familia se encuentra inmerso en su duelo particular, cada uno lo manifiesta de forma diferente; el adolescente se torna inseguro, inestable, y muchas veces, rebelde. Si el varón pierde la figura paterna, puede sentir un gran peso, sobretodo cuando se le repite constantemente “ahora eres el hombre de la casa”. Así el adolescente intentará demostrar fuerza, valor, reprimir sus emociones y actuar como si nada pasara. Podrá pensar que no se portó bien con esa persona y sufrir entonces una angustia adicional.

En este intento por evadir la realidad desarrollará en muchos casos comportamientos como exceso de fiestas, falta de interés en los estudios, mal carácter; si no existe una orientación o un apoyo adecuado y hay presión por parte de malas amistades puede llegar a consumir alcohol y drogas. Esta actitud de poco importa, es en realidad un intento desesperado de llamar la atención del resto de los seres queridos.

Con el correr del tiempo, al percatarse que su actitud no ha reconfortado su dolor, puede expresar la melancolía, y la profunda tristeza que no demostró en un principio, lo que hace que su período de recuperación sea más largo y difícil.

En estos casos, solo con mucha paciencia, comprensión, una actitud abierta y sincera hacia el diálogo, y el apoyo que se demuestre hacia el adolescente, puede ayudársele a comprender lo sucedido, e identificarse con su dolor, expresándole, que es perfectamente normal experimentar todos aquellos sentimientos encontrados, como parte del proceso del duelo.

Reacciones y Sentimientos en el Adolescente

Las reacciones del adolescente frente al duelo son similares a las del adulto, sin embargo, debemos darle especial atención a las siguientes:

1. El enojo:
Es un sentimiento agresivo generado por la pérdida física del ser querido y las otras pérdidas, es una manera de enfrentar y entender la terrible realidad de lo sucedido, el temor de no tener por ejemplo: los mismos recursos económicos que sólo produce un padre. Esta rabia puede ir dirigida contra él mismo, contra sus compañeros, con la persona que falleció o contra cualquier cosa.

2. Culpa y auto-reproches:
El adolescente es particularmente vulnerable a sentir culpa, por ejemplo: cuando muere uno de sus padres, considera que el haber tenido diferencias y discusiones con él significan no haber sido buen hijo, a pesar que es habitual durante la adolescencia el tener diferencias con las figuras paternas y el dejar de idealizarlos. Cuando ocurre la muerte de un hermano la culpa se manifiesta en aquellas relaciones caracterizadas por los celos y confrontaciones sobre todo si la muerte ha sido por enfermedad, dado el grado de atención que se le brindó al enfermo.

3. Sentir enloquecer e ideas suicidas:
Producto de las emociones encontradas, algunos adolescentes no saben ni pueden manejar sus sentimientos y pensamientos, llegando con ello a perder el control de sí mismos. Creen que la vía más fácil y rápida para solucionar sus problemas es hacerse daño mental o físico, a través del abuso de drogas, alcohol, sustancias prohibidas e incluso provocarse la muerte.

4. Incomprensión:
El adolescente genera un cúmulo de sentimientos variados que llega el momento que tiende a confundirlos, está en una etapa de sensibilidad que en ocasiones confunde o malinterpreta los sentimientos expresados por lo demás. Se siente incomprendido por las personas más allegadas, no desea hablar sobre el tema, sin embargo, siente que si sus amigos no lo hacen son malos amigos o compañeros.

5. Rebeldía:
Es un sentimiento contradictorio en el adolescente, en ocasiones quiere mostrar una actitud contraria a la deseada, no es consecuente con lo que habla o hace, quiere ser protector con su familia y autoritario.

Cómo podés ayudarlos:

* Legitimar sus sentimientos y emociones, mostrándoles que no es debilidad e inmadurez el sentir tristeza, miedo y el llorar.
* Explicarles y aclararles que la sensación de extrañeza es normal en este proceso.
* Brindarles el mayor apoyo posible en estas circunstancias de dolor.
* Validarles que cada quien tiene una manera diferente de reaccionar ante lo perdido.
* Reconocer que su duelo tiene ritmo diferente.
* Incentivarlos a leer libros espirituales con los cuales se identifiquen y busquen la paz interior.
* Ser honestos con las explicaciones sobre lo sucedido.
* Respetar su decisión de participar o no en el funeral, en los ritos y cambios que se generan ante la pérdida.
* Permitirles los momentos en donde deseen estar solos y tener espacios para compartir con sus compañeros.

fuente: duelo.org