Aunque no han pasado tantos años, cada vez se escuchan menos los dichos: “los que van al psicólogo están locos o se le dice al psicólogo, “el curalocos”.
Algunas inquietudes que escucho con frecuencia:
¿Cómo es ir a un psicólogo? ¿Cuándo debería consultar? ¿Cómo saber que estoy en buenas manos?, ¿Cuánto tiempo dura la sesión? ¿Qué diferencias tienen el psicoanálisis y la gestalt? ¿Me puede atender la misma psicóloga que a mi amigo? ¿Cuánto cuesta?
No es posible dar una sola respuesta a cada pregunta, pero, si intentaste varias alternativas para salir de tu problema, te aliento a que hagas una consulta, que tengas una charla. Que no te quedes con alguien que te trata distante. “El afecto, la empatía entre paciente-psicólogo, como en toda relación, es clave en la mejoría”. La relación que puedan entablar es más importante que la cantidad de títulos colgados.
“El terapeuta debe confiar en tus recursos para salir adelante y potenciar tus habilidades“.
Se viven otros tiempos, la sociedad ha cambiado la mirada, diferentes disciplinas requieren aporte psicólogico: los colegios, tribunales, política, el marketing, para el progreso de una empresa… Prácticamente, intervenimos en todo ámbito que se ocupe de satisfacer necesidades del hombre. Si bien hay mayor reconocimiento profesional, falta mucho por hacer: se necesitan modificaciones en planes de estudio, desarrollar más investigaciones, leyes que reconozcan las prestaciones en obras sociales, terminar con las internaciones, etc..
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