El perdón no es algo que se pide, se da, y no se da espontaneamente para no sentir culpas o por temor, ni es necesario estar en una gran iglesia. El perdón es el resultado de un proceso de madurez, en el cual la persona que se sintió lastimada, supera esa herida y transforma el rencor en AMOR. De allí a la reconciliación es otro paso.
¡Que disfruten este jugoso texto como si fuese su plato preferido!
Pensemos en el perdón, ¿se trata de algo fácil o difícil de practicar? Es que la capacidad de perdonar se puede relacionar con la humildad y la gratitud, y también al concepto de inteligencia espiritual, concepto que guarda en sí mismo las actitudes mencionadas.
Perdonar es una acción que nos aleja del “narcisismo.” Las características narcisísticas de la personalidad están invariablemente presentes en aquéllas personas que no intentan ni pueden perdonar.
Y ¿quiénes serían estos sujetos narcisistas? las personas competitivas, las que tienden a ejercer liderazgos, las que buscan reconocimiento en relación hacia algún talento especial, y las que muestran cierto grado de vulnerabilidad con respecto a ser admiradas.
En nuestros días estamos transitando una cultura que alienta el individualismo, el consumismo, la competitividad, los logros personales y todo lo que lleva a un desinterés por otros, ubicando a las personas en una especie de encierro que no le permite ver que está pasando fuera.
En este clima social, la capacidad de perdonar desaparece y todo conspira para que no se perciba la necesidad de hacerlo. A lo que se suma la ayuda de los medios de comunicación que transmiten programas y novelas plagadas de violencia, venganzas, y otros temas que inoculan ideas de agresión y transgresión llevando a la creencia de que sus contenidos son absolutamente ciertos y acordes con el mundo real.
De tal manera que se va generando un sujeto menos dispuesto a la humildad, a los lazos sociales, y al perdón. La superficialidad, la liviandad y el no hacerse cargo de la responsabilidad que nos cabe, y la necesidad de intervenir nos van alejando de los verdaderos valores, entre ellos la capacidad de perdonar, porque esa capacidad solo se practica cuando se reconoce que es necesario superar el enojo, cuando se siente el deseo de reconciliación desde cada uno. Leer más…





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