Cada vez son más los hombres que hojean una revista femenina, se enganchan con alguna novela, una romántica obra de teatro, un libro de autoayuda o se conmueven viendo algún drama en el cine. Son muchos los que se emocionan y ya no ocultan sus lágrimas ante las primeras palabras de un hijo, o al ver sus primeros pasos. Atrás quedó el mito “los hombres no lloran,” mandato que –implícita o explícitamente- enseñaban las mamás de generaciones no tan lejanas y que cumplieron al pie de la letra quienes no querían mostrar debilidad.
Desde hace un tiempo, ellos están más atentos al cuidado personal y a la moda, compartimos centros de estética y otros ámbitos que antes eran exclusivamente femeninos. Incursionaron en profesiones donde tradicionalmente prevalecían mujeres. Leer más…

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