Los invito a leer tranquilos, a reflexionar y compartir este mensaje
Cada camino que elegimos, cada decisión que tomamos nos lleva indefectiblemente a un rumbo o a otro. Es decir que somos los arquitectos de nuestra propia vida, tenemos la posibilidad de escoger que queremos hacer, como, cuando, forjando así nuestro destino.
Muchas veces sentimos que las cosas no salen como queremos, ya sea porque no nos fue bien en un examen, la persona que creíamos correcta para acompañarnos nos decepcionó o porque no manejamos bien ciertas circunstancias en el momento preciso. Esto nos lleva a preguntarnos
¿Qué pasó? ¿Por qué me paso a mí?
Y la respuesta de algunas personas es “tuve mala suerte”, como si la vida fuera un juego de ruleta donde solamente el azar tuviera un rol preponderante.
Pero la vida es un juego serio, donde cada uno tiene la dicha de poder tomar decisiones, elecciones y sería bueno poder tomar conciencia de que la suerte queda a un lado. Atribuirle a la mala fortuna las pérdidas, fracasos o desencuentros, es no reconocer que a veces nos equivocamos y que es necesario mirarnos para ver cuál ha sido el error y así corregirlo, llevándonos a una experiencia de auto aprendizaje y crecimiento interno.








