Seguramente, te ha pasado en el transcurso de una charla con alguien escuchar apreciaciones de valores que van surgiendo en el transcurrir de la conversación, y luego quedarte pensando para desmenuzar contenidos que te quedan resonando…
Y preguntarte ¿Cómo será esta persona? ¿será fuerte o débil? ¿Valiente? ¿Cobarde? ¿Temerosa? ¿Animada? ¿Tímida? ¿Protagonista de su vida? ¿Expectadora de vidas ajenas? ¿ Qué conexión tendrá entre sus dos mundos? ¿Será inquieta por progresar? O ¿estará estancada y encima empantanada? ¿Sufrirá como otros de vacíos y de angustias existenciales?
¿Sentirá la necesidad de disfrutar de momentos simples y sencillos o sus conflictos pueden más que ella? No sabremos nada hasta que iniciemos una comunicación en la que predomine LA ESCUCHA.

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