Esta vez, no son las picadas de sabor casero sino de sabor amargo: “las automovilísticas.”
El tema se instala en los medios y de allí a los hogares, clubes, lugares de trabajo, cuando quienes protagonizan picadas son personas conocidas, o son menores los responsables, como ocurrió semanas atrás en Córdoba. Ver:
http://www.lavoz.com.ar/
Pero, las pérdidas fatales por imprudencia en el volante de acuerdo a las estadísticas son ALARMANTES. Ver en
Asociación Luchemos por la Vida 7659 personas en el 2010.
Como toda alarma debe llamarnos a la prevención y acción. Basta de oídos sordos. Basta de atropellos. Respetemos la Vida.
Beatriz, Trabajadora Social y Terapeuta Familiar del equipo de Múltiples Miradas, reflexiona:
Ahora piden “tomar conciencia y una condena ejemplar” y yo me pregunto, y todos nos preguntamos seguramente, ¿porqué ahora? si siempre existieron.
Es el efecto detonante de las noticias hipersaturadas de información y fatalismos, pero nunca resultado de un verdadero sentido del valor de la vida.
Valor que junto a otros valores, se ha olvidado o perdido en la caja de pandora que contiene todos los indicadores del “consumismo salvaje” aprobado y apropiado por cada ciudadano.
Ciudadano que no elige “persé” sino por “moda” o por “valores impuestos” por las costumbres y usos, que no llevan a buen puerto, sino que confirman el “nihilismo” que caracteriza una sociedad tentada por el facilismo y el inmediatismo para obtener todo lo que se desea.
Boliches, bailes, alcohol y drogas, propician aún más esos deseos de poseer sin límites y de poder ensordecedor, que no permite escuchar más que ruido de motores y frenadas, que aislan cada vez más de la verdadera “escucha”: consejos de los padres, límites propios y ajenos, normas de tránsito, respeto por el otro, como un legítimo otro. Como alguien muy próximo, tan próximo que puedo ser “yo mismo”… y ¡¡¡nada!!!