Armonía Familiar

Reconociendo la Violencia Emocional

“Una buena conversación debe agotar el tema, no a sus interlocutores”
Winston Churchill

La violencia psicológica o emocional no se percibe tan fácilmente como la física, pero lastima.

Consiste en enviar mensajes y gestos o manifestar actitudes de rechazo.

La intención es humillar, avergonzar, hacer sentir insegura y mal a una persona, deteriorando su imagen y su propio valor, con lo que se daña su estado de ánimo, se disminuye su capacidad para tomar decisiones y para vivir su vida con gusto y desempeñar sus quehaceres diarios.

La violencia verbal tiene lugar cuando mediante el uso de la palabra se hace sentir a una persona que no hace nada bien, se le ridiculiza, insulta, humilla y amenaza en la intimidad o ante familiares, amigos o desconocidos.

La violencia no verbal es aquella que se manifiesta en actitudes corporales de agresión como miradas de desprecio, muestras de rechazo, indiferencia, silencios y gestos insultantes para descalificar a la persona.

Otra forma de comportamiento que sin ser violenta puede causar daño es el caso de la sobreprotección y el excesivo consentimiento, pues la confundimos con cariño y afecto.

Sobreprotegés a alguien cuando querés resolver todos y cada uno de sus problemas, cuando no confiás en él, cuando le decis qué hacer y cómo hacerlo sin dar lugar a sus iniciativas personales, cuando no dejás que se equivoque y aprenda de sus propios errores, cuando no permitís que se separe de vos ni un momento por temor a que les pase algo.

La sobreprotección y el excesivo consentimiento puede hacer a las personas dependientes, inseguras, irresponsables y en consecuencia incapaces de resolver sus vidas por sí mismas.

Pareja: Relaciones Conflictivas

Nota pubicada en revista Mi Ciudad N°68, Septiembre de 2007

“La paciencia y el tiempo hacen más que la fuerza y la violencia” – Jean de La Fontaine

Muchas veces, al conocer a alguien solamente vemos una parte de lo que realmente es.
Pero
con el paso del tiempo comenzamos a notar que esa persona amable del principio de la relación, comienza a cambiar. Se empieza a tornar más violento, empieza a celar sin ningún justificativo, agrede verbal y físicamente, etc.
Pero algunas mujeres igualmente siguen adelante con esa relación ya sea por miedo a ese hombre o por temor a quedarse solas.

A veces las mujeres, sin buscarlo y sin darse cuenta, se ven involucradas en un tipo de relación perversa. Suele pasar mucho tiempo hasta que se dan cuenta de lo que realmente están viviendo, y a veces reaccionar tarde puede llegar a ser muy peligroso.

Pero empecemos por definir qué es una relación peligrosa: es una relación en la que alguno de los integrantes ejerce algún tipo de violencia sobre el otro. Para darse cuenta de si uno está viviendo una situación así, los primeros síntomas que aparecen son de angustia, miedo y sometimiento.

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