¿Cómo es un Encuentro de Constelaciones Familiares?

¿Qué son las  Constelaciones Familiares?

Las Constelaciones Familiares no son una técnica sino un arte, arte de sentir las percepciones más sutiles, como las del “movimiento del alma” Bert Hellinger

Las Constelaciones Familiares creadas por Bert Hellinger permiten descubrir las ataduras del pasado familiar que cada uno expresa involuntariamente a través de sus sentimientos, deseos, comportamientos, reacciones y enfermedades.

Estos vínculos invisibles de amor que generan nuestra vida y que cada uno metaboliza a su modo en su vida cotidiana en forma de una limitación o de un malestar crónico se transforman en nuevas fuerzas al servicio de la vida.

Constelaciones Familiares

Estamos hechos para tomar la vida, tal y como viene, con gratitud. Pero nos retienen unas necesidades inconscientes de compensar las desgracias y culpas no asumidas anteriores a nosotros, fidelidades inconscientes que limitan nuestras capacidades y nuestras metas, nos llenan de culpabilidad, nos hacen creer en soluciones mágicas.

Pues estamos atados a los ancestros olvidados y mientras permanezcan olvidados, no seremos capaces de sacar el máximo provecho de nuestra vida.

Y también nos queda aceptar y agradecer aquello.

Heredamos los dones, aptitudes, dificultades y enfermedades de nuestros antepasados.

Aunque estemos a mil kilómetros, aunque no conozcamos a nuestros padres biológicos, aunque no nos guste, somos el fruto de nuestra familia. Estamos hechos con las células de todo nuestro sistema familiar biológico.

“A veces tenemos la idea de que somos independientes y libres y de que somos capaces de decidir independientemente sobre nuestro destino. A través de este trabajo de las Constelaciones Familiares podemos ver cómo estamos intrincados en la vida de los demás, y de todo el mundo.”

Porque lo que ya no está, sólo está aparentemente pasado: vive dentro de nosotros. Los conocimientos que manejamos los hemos aprendido a través de su dolor; lo que ellos aprendieron y nos legaron, ya no tenemos que esforzarnos por conquistarlo: el precio ha sido pagado.

Tenemos vagas ideas acerca del futuro, pero debemos reconocer que hubo algo antes que nosotros y habrá algo después. Había ya algo nuestro antes de que naciéramos, y habrá quedado algo nuestro cuando hayamos partido.”  Bert Hellinger, 2007 Barcelona

 Sabemos ahora que cuando alguien ha vivido algo dramático o injusto, uno más joven, sin saberlo, está vinculado con este sufrimiento por el “Campo morfogenético” de la familia para que con su vida compense la desgracia.

Para ello, el Campo repite la situación pasada una y otra vez, con la necesidad de que un descendiente tenga la fuerza adulta para darse cuenta.

La persona atrapada, probablemente desde su concepción, por ese vínculo, sigue en la primera etapa de su vida una fidelidad ciega, inconsciente e infantil a aquel antepasado, con la que promete imitarla (ser tan desgraciada o tan agresiva como él) o actuar por el (expiar, vengar,…).

Hasta que por su crecimiento sea capaz de ver lo que no le pertenece y renunciar a la promesa inconsciente.: “Es más fácil sufrir que cambiar”

Ejemplos de fidelidades o deudas invisibles:

  • La adicción al tabaco, alcohol, drogas suele ser una fidelidad a un hombre despreciado por una mujer.
  • Tras un crimen no asumido la energía buena se retira del clan familiar, y varias generaciones lo pagarán con fracasos, accidentes, enfermedades.
  • Cuando se olvida de alguien, de los muertos, de los que dan vergüenza, alguien los reemplaza, viviendo lo mismo que vivieron los olvidados.

 

¿Cómo es un Encuentro de Constelaciones Familiares?

Paso a paso

La persona, muy centrada, dice en una sola oración muy concreta el tema que quiere trabajar. Luego es posible que la consteladora le haga alguna pregunta sobre su familia. Es importante que el tema elegido sea esencial, hoy, para la persona.

El terapeuta le dice entonces que elija entre los presentes representantes de algunos miembros de su familia. A veces sólo hará falta elegir a un representante.

Estos representantes salen, se recogen internamente, como para estar totalmente relajados y a partir de ese momento sólo escuchan sus sensaciones. En alguna ocasión tendrán que decir una frase, que se pronuncia sin ninguna emoción, de un modo neutro, como una constatación. Así la dinámica interna de la familia surge, en el silencio, a través de los desplazamientos, posturas y sensaciones de los representantes. El terapeuta dirige la evolución de la constelación familiar restaurando paso a paso el orden, respeto y amor hasta conseguir liberar la energía bloqueada del tema propuesto por la persona.

Esa liberación permite cambios muy profundos y sutiles, a veces espectaculares, a veces inmediatos. Al cabo de varios meses se podrá apreciar una transformación profunda en la vida de la persona y sus familiares. Siente más fuerza y más paz, siente que por fin es ella misma y puede empezar a dirigir su propia vida, beneficiándose de la riqueza, el apoyo y el amor de las generaciones anteriores.

Es tan terapéutico hacer su constelación como ser representante u observador, ya que en esa terapia el trabajo se hace a distancia, por resonancia, sin reflexionar y sin hablar. Es muy recomendable participar en varios talleres sin hacer su propia constelación, bien para prepararse, bien para reforzar su propia terapia.

Es un trabajo de una gran sencillez y sinceridad, muy conmovedor, sin teatralización de los sentimientos. Y su eficacia es sorprendente cuando la persona está dispuesta a cambiar.

Duración de los talleres: es muy variable, una constelación puede durar de veinte minutos a una hora.

Ritmo de los talleres: después de hacer un taller sobre un tema concreto uno espera unas semanas.

Se debe dejar que los procesos se pongan en marcha, a un nivel muy profundo y muy sutil, de modo que la persona se de cuenta que se le están abriendo nueva puertas interiores, que dependencias más profundas están asomándose.

Y cuanto más profundo el cambio, más tiempo cuesta ver el resultado.

En efecto, adelantarse puede interferir y anular la terapia.

Por lo tanto se suele dejar una media de dos meses entre cada constelación.

Durante los dos días posteriores a su constelación descanse, mímese, proteja su intimidad, su silencio, rodéese de apoyo y comprensión.

En los diez días que siguen una constelación no es deseable una psicoterapia, pero sí cualquier tipo de terapia manual o energética.

Resultados: muy pronto sentirá una nueva energía, pero las transformaciones profundas requieren tiempo.

Rápidamente observará pequeños cambios en su comportamiento y en el de los que le rodean… pequeños y sorprendentes…

Sembrar, esperar a que la semilla germine y se pueda observar un nuevo tallo, esto en la vida de un hombre requiere tiempo, paciencia y trabajo; distintas tradiciones hablan de dos años…

Observe su vida un año – quizá dos – después de cada constelación, mire hacia atrás y contemple su evolución con respecto al tema tratado.

Un consejo: no desperdicie, por impaciente, la energía que va a empezar a tener en decisiones precoces y voluntarias. Paciencia, dejarse fluir y comprometerse con nuestra vida… y sentirá que estará embargado por una nueva energía que le llevará a nuevas decisiones, evidentes, ligeras y radicales, a más paz y más realización.

 Cómo comportarse después de las Constelaciones Familiares 

“Las Constelaciones actúan, cuando uno las deja exactamente de la manera en que las vio. Es una imagen espacial y atemporal, de las profundidades y tiene su fuerza cuando uno lo deja tal cual. Cualquier discusión sobre su contenido destruye la imagen.

Lo mismo se aplica cuando uno acaba de trabajar, alguno del grupo se le acerca después a preguntarle: ¿cómo te ha ido?, ¿qué harás ahora? Lo que están haciendo es picotear su alma. Es fatal, invadir de esta manera el alma de otra persona como si tuviéramos el derecho de hacerlo. Ninguna persona tiene el derecho de hacerlo. Tampoco sirve intentar consolarlo. La persona es fuerte. Quien intenta consolar, es débil. Este es en realidad quien no soporta el dolor del otro. Porque en el fondo no quiere consolar al otro, sino que utiliza al otro para consolarse a si mismo.

No hay que interferir. Y eso es válido para todo este trabajo.

La persona misma tampoco debe actuar inmediatamente. Así no funciona. La imagen tiene que descansar en su alma. A veces durante mucho tiempo, quizás medio año o más. Y uno no hace nada para cambiar. Las imágenes ya actúan, simplemente estando. Y al cabo de un tiempo en el alma se reúne la fuerza necesaria para hacer lo correcto. Aquello que es correcto y bueno será diferente de lo que uno ahora acaba de ver. El alma de la persona sabe mucho más todavía y al final uno sigue a su propia alma y así tiene la plena fuerza.

Por tanto no sigue ni al terapeuta ni tampoco a esta imagen. Uno sigue a su alma. Esta imagen ha impulsado algo en su alma que posteriormente hace posible el actuar.” Bert Hellinger

Extraído de :

Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes

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