por Mirta Núñez*
El Senado aprobó una ley por la cual la mayoría de edad sería a los 18 años, con lo cual un joven a partir de esa edad podrá casarse, viajar al exterior, contratar, etc. sin necesitar el consentimiento de sus padres.
Los chicos contentos. Dicen que si pueden ir a la guerra a esa edad también deberían poder hacer otras cosas. Tiene cierta lógica.
Es decir que como regla general, cuando se promulgue esta ley, la patria potestad finalizará a los 18 años. ¿Verdad? Sin embargo, se incluyó una excepción que si bien responde a una necesidad socio-económica, es contradictoria: el derecho alimentario que subsiste hasta los 21 años.

Pero lean detenidamente la norma:
“La obligación de los padres de prestar alimentos a sus hijos, con el alcance establecido en artículo 267, se extiende hasta la edad de veintiún años, salvo que el hijo mayor de edad o el padre, en su caso, acrediten que cuenta con recursos suficientes para proveérselos por sí mismo.”
Polémico artículo será éste y presumo que, en mi modo de ver, dañará la relación entre padres e hijos en algunos casos, ya que al ser mayor de edad sería el propio hijo quien demandaría a su padre para que le pague o le aumente los alimentos y no la madre en representación del hijo (como sucede cuando es menor de edad).
Por otra parte, como la obligación alimentaria del padre subsiste sólo si el hijo no cuenta con recursos suficientes propios, esta ley no fomenta la cultura del trabajo, ya que el joven sabe que si no trabaja, el padre deberá mantenerlo, pero si se le ocurre comenzar a trabajar, pierde la cuota alimentaria. Con este criterio, ¿qué chico trabajará?
Es cierto que a los 18 años no hay joven que gane lo suficiente para mantenerse solo y no sólo hasta los 21 sino que muchas veces hasta los 25 los mantienen los padres (me refiero a ambos). La dificultad para conseguir trabajo y poder acceder a una vivienda (alquilada o propia) hace que la adolescencia se prolongue cada vez más y los hijos no se terminen de ir nunca de la casa (en muchos casos quasi-conviven con su novia en ella).
Pero entonces en qué quedamos: ¿se es mayor de edad para algunas cosas y para otras no?¿me estaré poniendo vieja que me hago esta pregunta que me recuerda la voz de mi padre?…:-)
Al ser mayor de edad el hijo podría cobrar por sí mismo los alimentos al padre o madre y no contribuir en los gastos de la casa, colocando al progenitor con quien convive en una situación peor a la anterior.
¿Se tiene la madurez necesaria a los 18 años para saber en qué gastar ese dinero? ¿Pagará su prepaga, la luz, internet o parte de la comida el hijo con ese dinero? ¿ O lo ahorrará para viajar a Machu Pichu con los amigos mientras la madre “banca” todos los gastos de la casa?
Desde lo jurídico esta ley tiene sus contradicciones y peligros. Estos son los que yo detecté en forma inmediata y sé que ya comenzó la polémica entre los juristas, que supongo tendrán mucho que decir al respecto.
En psicología se dice que desde lo emocional es un disparate. Así lo sostiene en el diario Clarín del 6-12-09 Pedro Horvat, Psicoanalista de A.P.A., que podrá leer cliqueando sobre el link.
El conflicto se dará sobre todo en los casos de los hijos de padres separados. Si ambos padres viven juntos cada familia organiza su economía sin litigio. Mi precupación es para la gran cantidad de hijos de padres divorciados o no convivientes.
Los que sí están contentos son los hombres, porque ¡ al fin! podrán darle el dinero directamente a sus hijos sin que pase por las manos de su ex…
¿Quién gana y quién pierde con esta reforma? Hasta ahora tengo muchos interrogantes.
*Dra. Mirta Núñez
Abogada de Familia, Psicóloga Social
Directora Boletín electrónico
“Familia y Planificación Personal”
Suscríbase desde el sitio web:
Atención on line a personas del interior del país





Lo que pasa es que los argentinos creemos que estamos en el primer mundo, pero no lo estamos. Aquí los jóvenes no están preparados para ser mayores de edad a los 18 años. A esa edad aún no saben ni qué quieren estudiar, ni se autoabastecen. Esto no es EEUU, es Argentina.
Muy bueno el artículo y también el resto del sitio web, que estuve visitando. Tiene artículos muy interesantes para quienes tenemos hijos.
Nuestros hijos, tengan la edad que tengan son el reflejo de nuestras enseñanzas, ergo es responsabilidad nuestra que tengan la edad que tengan, hayan aprendido a tener proyectos, o sepan el camino que desean tomar para una vida plena. No soy psicóloga pero dicen que los niños a los 5 años ya tienen su formación, luego dependerá de nosotros enriquecer la misma y orientarlos y eso se logra con DIALOGO, DEDICACION y TIEMPO, lo que esta faltando en nuestra sociedad desde hace décadas
Es más fácil y rápido decirles que SI a la mayoría de sus deseos que explicarles porque NO, a alguno de ellos.
El SI, nos da más tiempo para nosotros que para ellos, él NO puede traer llantos y berrinches y es allí donde deberíamos demostrar nuestra destreza de formadores de Adultos independientes.
No me deja de sorprender y no dejo de aprender de muchos de nuestros jóvenes, ellos son más prácticos, ¡no subestimemos a nuestros hijos!, hay que tener capacidad para aprender de ellos. ¿o esta escrito que los padres no podemos aprender de nuestros hijos?.
Si son mayores a los 18 o a los 21 años no cambia la situación, solo debemos explicarles que a mayor libertad mayor responsabilidad, la balanza siempre esta en su punto de equilibrio en esos dos conceptos.
Y desde nuestra postura de padres, tenga 18, 21 o 50 si esta dentro de nuestro alcance siempre los ayudaremos porque son nuestro legado en este mundo.
Al respecto aunque la Ley este escrita, lo que tendría que manejar la relación padres e hijos (mayores o no), seria el sentido común y el amor incondicional, y eso se inculca en la enseñanza que les debimos dar durante toda nuestra existencia.
Nuestra labor de padres es hacerlos independientes y darles todas las herramientas para que continúen su vida más allá de nuestra muerte, de lo contrario ¿Cómo harían para vivir sin nosotros?, NADIE ES ETERNO.
Muchos litigios judiciales son fomentados por los adultos (padres), que ponen en boca de sus hijos lo que ellos nunca dirían.
Cloded
Estoy muy dolida por la dura realidad que la justicia obliga a nuestros hijos vivir, ya que es ella quien los coloca en situación de rehenes.
Hace pocos meses que mi hijo (estudiante universitario) cumplió 18 años y desde entonces el padre decidió unilateralmente reducir la cuota alimentaria. Entonces presenté en el juzgado los escritos correspondientes donde el que firma es mi hijo.
Como consecuencia, mi ex marido interrumpuó las visitas y no contesta a los llamados de mi hijo, quien está muy triste por la situación y siente mucha culpa por tener que firmar los escritos.
Pregunto: si me hijo cae en una depresión, la justicia se hará cargo? Puedo firmar yo los escritos con un poder otorgado por mi hijo para preservar su integridad psico-física?
Muchas gracias.
Sra. María G.