“Animarse a vivir, es uno de los caminos”

Por Beatriz Cruces

“En una mente y en un cuerpo lleno de disfrute, de placer y de sentido,  la depresión no tendrá lugar”

¿Qué persona ha podido escapar a un estado depresivo?  Quien algún día no dijo: “hoy no tengo ganas de nada” y ¿quién no intentó mantener ese estado por un período más o menos largo?

¿Quién no tuvo días en los que,  el pasado  le pesa más,  que el presente y el futuro?

Esa sensación de “impotencia” que la persona experimenta dentro de sí misma, ese sentimiento tan ilógico pero que cree real,   apabulla hasta el convencimiento de que no puede salir, ni podrá salir jamás.

Ese sentimiento lo traslada a su entorno, y cuando pide ayuda también lo traslada al contexto terapeútico, y hasta a la persona del profesional que la atiende.

Siempre encuentra motivos para justificar su tristeza, las exclusiones, la insatisfacción permanente, hasta que el grado de “intoxicación” se vuelve inmanejable para ambas partes y para todo aquél que se le acerca.
Su interrelación con el mundo se va limitando,   todos sus caminos hacia los encuentros humanos se van cerrando, provocan la huída de todo lo cercano, y sin embargo,  tienen necesidad de sentirse aceptados, comprendidos, amados.
Impregnada de  tristeza, de emociones contenidas, de heridas abiertas y sin sanar, de palabras guardadas, de culpas no elaboradas, etc.
Lentamente se va enfermando, y sus pensamientos se vuelven sectarios: giran entre lo bueno y lo malo, entre lo que tendrían y no tendrían que hacer, y esos sentimientos van generando enojo, culpa, frustración.
Su filtro mental es todo  SI o NO, y si el fracaso se situó en una área de la vida, lo transfiere a todas. Y se castigará por ese error de una forma casi eterna.
La persona depresiva siempre girará y será centro del mundo, nadie puede ni debe sufrir más que ella, y cualquier otro dolor, activará el suyo indefectiblemente.
Sus pensamientos y la distorsión de la realidad la llevan a invalidar sus emociones.
Como se cierra tanto, las palabras del terapeuta también son invalidadas: FE, ANIMO, APRECIO, CORAJE, COMPROMISO, NO INGRESAN A SU DOMINIO INTERIOR.

Sanar el corazón, romper con una manera de pensar que victimiza y esclaviza,

y animarse a vivir, es uno de los caminos.

Habrá que trabajar en la voluntad fuertemente, para que lo positivo  supere lo negativo  y

haga lugar a nuevos estados de mayor  disfrute”

En cuanto a las personas que rodean a un depresivo es importante que no lo compadezcan, que no lo alienten con palabras tales como “arriba el ánimo”, porque ellos quieren y no pueden salir de su estado, y tampoco tener una actitud descomprometida y carente de sentimientos, ya que no le permitirán expresarse.

Una frase interesante: perdonar, soltar y cerrar el pasado.  Iniciar nuevas actividades y aprender a disfrutar.

No te compliques más,
siempre hay una razón.
Tratar de revivir,
tratar de estar mejor.  Diego Torres

2 pensamientos en ““Animarse a vivir, es uno de los caminos”

  1. Gracias por tus consejos de hoy.Mi pareja es un depresivo crónico.Toda la flia.padece de depresión congénita. Si bien están medicados no aceptan tratamiento de psicoterapia. De todas maneras los hijos de mi pareja -yo no soy la mamá- no padecen este mal. Por lo menos por ahora todos trabajan y tienen una actitud sana. Es dificil pero no imposible; .Todo lo que pueda aprender sobre el tema me viene bien. Leo y consulto todo lo que llega mis manos.Otra vez gracias por hacerlo tan didáctico y al alcance de todos.Un abrazo

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