Frente al desempleo tratemos de estar enteros y ser solidarios

Es conocido que millones de familias en todo el mundo están afectadas por despidos laborales.

A quienes han perdido el empleo y a su familia: Quiero expresarles que me imagino lo que sienten: angustia, desgano, desesperanza, alteraciones en el sueño, en la alimentación, en el pensamiento, en los movimientos, bronca, impotencia, disminución del deseo sexual, depresión, ideas de suicidio, culpa, temor, ansiedad, baja autoestima, sensación de inseguridad, taquicardia, entre otras emociones.

Frente a esto, solemos eDSC03559 (Small)ncerrarnos a pensar ¿qué hice mal? ¿no sirvo? ¿ya soy grande? ¿qué voy a hacer?, pero la crisis es mundial, el contexto es de incertidumbre laboral, son alarmantes las cifras que estiman como población desocupada y por lo tanto el pánico no es individual sino generalizado, no te pasa sólo a vos, el caos es masivo, nos afecta a todos, por supuesto “a unos más y otros menos”.   En Argentina hemos atravesado unas cuantas crisis económicas y hay que decirlo, muchos han muerto como consecuencia, ya sea por ataques cardíacos, suicidios u otras causas.

Lo importante:   Si aprendemos a manejar el estrés y a utilizar recursos para sobrellevar la situación, de las crisis se puede crecer.

Todos contamos con recursos físicos, psicológicos, familiares, sociales y con aptitudes que generalmente no usamos y que en estos momentos podemos activar y nos permiten salir fortalecidos. Si atravesás las crisis, creés… si no te estancás… en fin…

En psicología, el término que define esta capacidad de los sujetos para sobreponerse a tragedias o períodos de dolor emocional es Resiliencia. Cuando un sujeto o grupo humano es capaz de hacerlo, se dice que tiene resiliencia adecuada, y puede sobreponerse a contratiempos o, incluso, resultar fortalecido por los mismos.

El concepto de resiliencia se corresponde con el término entereza.

Los miembros de la familia deben estar más unidos, permitir la expresión de emociones y sentimientos, demostrar solidaridad y colaboración frente al problema.  Ser flexible a los cambios es fundamental para reorganizar el funcionamiento familiar, los canales de comunicación, redistribuir roles, movilizar los afectos y la capacidad de escuchar.

Que la crisis desgarre lo menos posible tu cuerpo y tus lazos sociales.

El amor es clave para reconstruirnos.

Por Evangelina Aronne, desde Córdoba, especial para Agencia NOVA. www.agencianova.com

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