" Es tiempo de mirarse " -Psicólogos en Córdoba

Considero que es importante que se hable de lo que sentimos, lo que pensamos y lo que hacemos, para analizar nuestros aciertos y errores; repensar nuestros roles, nuestro papel en la sociedad, nuestro propósito. Y reconstruir nuestra escala de valores.

En 2002, un investigador del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) analizó la imagen de la “chica Cosmo”, el modelo de lectora construido por la revista Cosmopolitan. Ese análisis reveló que la proyección de una mujer libre, profesional e interesada en su sexualidad se entremezcla con otra, más sutil, que aspira a una pareja estable y a cumplir roles tradicionales.http://www.organizartemagazine.com/wp-content/uploads/2008/08/madres-que-trabajan202x243.jpgSi bien el tesista de la mastría en sociosemiótica Aldo Merlino aclaró que su estudio fue específico y que los resultados debían acotarse al período de trabajo que investigó, cinco años después otras miradas coinciden con aquellas conclusiones. Especialistas en psicología y sociología admiten que existen diferentes imágenes de la “mujer moderna” y que detrás de la mujer que se muestra transgresora, liberal y desenvuelta aún persiste la otra mujer que tiene aspiraciones tradicionales y lineamientos conservadores.
La mujer “siglo 21”, independiente, profesional y dedicada a sí misma también conlleva un profundo sentimiento de solidaridad para con los demás y la necesidad de formar una familia, aunque ya no impuesta sino elegida por decisión propia. Quienes eligen estar solas pueden sobrellevar la situación, generalmente, hasta mediados de los 30, pero luego comienzan a advertir el deseo interior de encontrar a su “media naranja”.
Entonces ¿qué piensa la mujer moderna? Al interrogante responden profesionales cordobesas: las psicólogas Carolina Scherma y Evangelina Aronne, y la socióloga María Marta Raviolo.


Perfiles diferentes
“Entendemos por ‘mujer moderna’ a aquellas mujeres que, además de llevar adelante su hogar, están interesadas en ejercer profesionalmente, es quien ya no se dedica exclusivamente a la casa sino que sale a conquistar nuevos espacios. El perfil de esta mujer se caracteriza por una búsqueda permanente por determinar cuál es el rol verdadero que quiere ejercer. Lo que más pasa por su cabeza es esto. El cuestionamiento a esquemas pasados respecto de la mujer, el cuestionamiento del rol femenino que le fue impuesto -de ama de casa, esposa, madre-. Ahora ella es quien se pregunta si quiere o no hacer de ama de casa, de esposa o de madre. Y cada vez es más consciente de las fortalezas que posee”, señala Scherma, especialista en trabajo corporal con sistema Río Abierto (“aborda el desarrollo humano en los niveles físico, emocional y espiritual) y terapia gestáltica.
Por su parte, Aronne, psicoterapeuta con orientación sistémica, destaca que existen distintos grupos de mujeres, bien diferenciadas según sus características. “Actualmente hay distintos tipos de familia: la nuclear, la monoparental y la homoparental, las familias ensabladas o con tres generaciones, y cada una posee sus particularidades”, apunta. En este contexto, distingue entre las mujeres cuya prioridad es formar una familia (logran la realización personal siendo madres y esposas) y no tienen mayores ambiciones; las que tienen entre 27 y 37 años aproximadamente y constituyen el grupo de mujeres profesionales que desafiaron el modelo tradicional impuesto socialmente y salieron a conquistar nuevos espacios (“deben trabajar incansablemente para poder tener un buen nivel de vida, un auto, vacaciones… es el costo de la autonomía”, apunta la especialista). Son mujeres que se dedican mucho a la profesión ya que se sienten realizadas a través de ella, y trabajan para sostener a sus familias. “Aunque entre sus prioridades está la profesión, subyace el sentimiento de formar una familia, de cuidar a los hijos, de realizarse también como mamá”, explica Aronne. Aquí también se incluye a las mujeres que trabajan en lo que les gusta, no porque deban hacerlo como obligación –ya que poseen una buena posición económica- sino por vocación. “Son quienes se ocupan más de su imagen personal y corporal, se cuidan muchísimo y les interesa significativamente la estética”, opina.
Desde otro punto de vista, la socióloga María Marta Raviolo opina que los perfiles de distintos grupos se complementan: “Quienes se dedicaron a la familia ahora quieren crecer profesionalmente, es por eso que buscan opciones para salir al mercado laboral (se preparan, estudian) aunque no resulta fácil. El mercado demanda criterios básicos de tiempo, disponibilidad, experiencia, y eso a veces para este grupo causa inconvenientes y crea una sensación de no inclusión dentro de este espacio. En tanto, aquellas mujeres que se dedicaron a la realización de su vida a través de su profesión, sienten que necesitan cumplimentar su parte más sentimental, la de la compañía. Son, en su mayoría, ‘reconocidas’ en lo que hacen pero sienten que todavía no están ‘completas’. Por eso buscan su complemento como pareja”. Indica que este proceso no resulta sencillo ya que la mujer es muy autónoma, independiente y decide con quién quiere estar. “Allí, las relaciones de género son importantes. En ambos grupos se busca la complementariedad entre lo sentimental y lo racional. Pareciera que en ninguno de los grupos estamos completas, y estamos encontrándonos todo el tiempo, buscando la optimización del género”, señala.

Búsqueda personal
Scherma coincide en esa búsqueda personal que caracteriza a las mujeres de hoy: “Piensan más en sí mismas que antes, descubren que pueden estar bien, sentirse bien no sólo casándose y teniendo hijos sino también en un rol profesional, desarrollándose de alguna manera. Las que tienen hijos también se dan cuenta que necesitan algo más, que tiene que ver con un crecimiento propio”. Aronne agrega que es fuerte la tendencia de las mujeres a “mirarse más a sí mismas, a priorizarse y sentirse mejor mediante la búsqueda de momentos y espacios propios”. No obstante, reconoce que este proceso genera satisfacciones y, al mismo tiempo, dificultades. Por ejemplo, que implica “permanecer sola mucho tiempo”.
Frente a esta intensa búsqueda personal de las mujeres, los hombres reaccionan de manera diferente. Scherma opina que les surge cierto temor porque no saben con exactitud “con qué se van a encontrar” al lado de una mujer así. “No sé si llega a molestarles. Por un lado, les da miedo pero, por otro, les gusta la mujer moderna porque cuida más su estética, su imagen, está más contenta si se siente satisfecha, explora más su propia sexualidad…”, destaca. En tanto, su colega piensa que las mujeres, si bien se liberaron de las limitaciones que antiguamente las condenaban, el cambio implicó también algunos riesgos y piensa que “el hombre todavía se asusta un poco de quién tiene al lado, las mujeres de hoy no se callan nada”. Ambas coinciden en que los hombres deben estar preparados para estas “mujeres orquesta” ya que no suelen descuidar el trabajo por encima de sus parejas. Por su parte, Raviolo coincide en que los hombres deben enfrentar relaciones sociales menos habituales que las que afrontaban hace unos años y que ello “genera cambio y miedo al cambio”.
“Sin dudas, hay un crecimiento muy marcado de la mujer, que se pone en primera persona siempre, aunque este ejercicio no sea de lo más explícito. Es decir, no nos animamos a decir ‘yo estoy en primer lugar’ pero la práctica se evidencia en ese sentido. Se originan espacios de felicidad absoluta en los que ‘hago esto porque me gusta, y porque además lo elijo’, pero ‘no me viene impuesto’, por lo tanto la satisfacción es mayor”, explica Raviolo.

Roles no asumidos
Si existe algún rol que la mujer “siglo 21” evita asumir, es el de las tareas domésticas. No el de madre, sino el que le impone obligaciones cotidianas como cocinar, barrer, lavar y planchar la ropa, según Scherma. “Son mujeres que evaden lo doméstico pero que también disfrutan mucho de sus hijos, del contacto con su familia, es el sentimiento innato que poseen. Creo que hoy las mujeres tienen un rol muy importante que es el de poder ayudar a los demás, sea cual sea la profesión o el rol que ejerza. Puede ayudar desde un lugar activo, creativo. Y esta búsqueda de ser más ella misma y, al mismo tiempo, preocuparse por los otros, distingue su característica de solidaridad permanente”, indica la profesional. Raviolo disiente: “No creo que la mujer evite dichas tareas sino que como realiza múltiples actividades no tiene el tiempo suficiente para dedicarles. Al contrario, creo que justamente allí es donde se conecta con el placer de sentirse mujer. Y algunas mujeres no realizan esas tareas simplemente porque no han tenido oportunidad de aprenderlas, y constituyen todo un ejercicio”.
Scherma también remarca la importancia del desarrollo del aspecto social de las mujeres. “Si bien la mujer es muy competitiva entre sí, enseguida se solidariza, hay como una complicidad en las vivencias, cuando una se pone mejor o logra algo que le viene costando mucho, surge una alegría compartida”, señala. Pero Raviolo, desde su visión, no opina de igual modo y considera que la “solidaridad” es casi “una pose” muy de moda. “No sé en qué medida esto se cumple, tengo mis dudas. Hay grandes brechas entre lo que se dice y lo que finalmente se hace. Creo que estamos en un momento en el que todos ‘debemos’ ser solidarios, porque el que diga que no lo es… ‘queda mal’”.
Según Aronne, “las mujeres no sólo tienen mejor tacto en lo social sino también disfrutan más de todos los placeres, incluida la sexualidad, el arte, la música, las comidas y poseen una gran capacidad para generar cambios”. Indica que entre el hombre y la mujer actualmente hay una gran competencia y que ellos “hasta se sienten inferiores” en la relación con sus parejas profesionales. Al mismo tiempo, opina que son momentos de cambios vitales. “Estamos en plena revolución del machismo y del feminismo. Los jóvenes que hoy tienen 24 ó 25 años ya son una generación que acepta más naturalmente la igualdad entre ambos sexos. Comienzan a brindarse espacios mutuos para el desarrollo personal y profesional, algo que en las mujeres y hombres de más de 30 hoy no se visualiza tan claramente”, aporta.

Maternidad postergada

Sobre el tema de la postergada maternidad que, por lo general, es un denominador común a numerosas mujeres profesionales, Aronne sostiene: “Muchas mujeres deciden tener hijos, alrededor de los 30, aunque no tengan vínculos estables. Ven llegar el límite del tiempo y hasta hay quienes –por tener una ideología especial- se permiten imaginar la maternidad sin un padre, entonces adoptan un hijo o tienen un bebé de una relación ocasional”. En tanto, Scherma opina “en la búsqueda de conquistar su libertad, la mujer ve si realmente quiere o no ser madre, en qué momento quiere serlo, ya no como una exigencia social sino como algo que se pregunta y lo decide. Pero, en general, la mayoría quiere tener hijos, sólo que se dan más tiempo para analizar el tema”.

Nota publicada en
Suplemento Mujer Diario La Voz  (Noviembre, 2007)
Por: Ivanna Martin

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