con lo que se imagina basta ” – Jacinto Benavente
Codependencia: “personas que aman demasiado “
Suena la radio y un cantante anónimo de voz triste y suave repite sin cesar las mismas palabras: “nada tiene sentido si tú no estás”. Tantas veces hemos escuchado frases como esta que ya apenas nos damos cuenta de su verdadero significado y el peligro que encierran.
La persona codependiente piensa que no puede vivir sin su pareja, se funde con ella hasta el punto de llegar a perder su propia identidad y vive para ella en vez de vivir su propia vida. Piensa que lo que siente es un amor inmenso, una pasión maravillosa y sin fronteras, pero no es amor eso, sino dependencia y adicción. Se enamora de repente, como en un estallido, un flechazo y, confundiendo el deseo con el amor, piensa que tiene delante a la persona ideal. No son conscientes de que darlo todo por la otra persona supone una negación de uno mismo y de los propios deseos y necesidades.
El codependiente se deja a sí mismo completamente de lado para anteponer siempre a su pareja. Y de lado ha de quedar también todo sentimiento negativo. La rabia, el dolor, el sufrimiento…; todo esto lo percibe como una amenaza terrible porque podría llevarle a perder lo que más ama, lo que es toda su vida y todo su mundo: su gran amor. Hace todo lo posible por mantener la paz y niega el conflicto y la confrontación, sin darse cuenta de que negar el conflicto supone negar la intimidad. No podemos tener una relación íntima con alguien con quien no podemos discutir un problema o algo que nos hace enfadar. No hay manera de resolver un conflicto si una de las partes prefiere ignorarlo y la relación sólo puede darse a un nivel superficial.
El miedo al abandono es su mayor miedo
Pero no el único. También tiene miedo de su propia dependencia, de perder por completo su identidad cada vez que renuncia a sus propios valores, principios o aficiones, para adoptar los de su pareja, que son los únicos que importan. Niega sus sentimientos del mismo modo que se niega a sí mismo, le cuesta identificar en sí mismo los sentimientos negativos. Y esta represión de sentimientos se transforma en una necesidad de sentir a través de su pareja. Pero no puede tener nunca suficiente, pide más: más amor, más dedicación; “quiéreme como yo te quiero a ti”, le exige. Trata de controlarla, manipularla, porque ahora la vida de su pareja le pertenece a él o ella: es su propia vida, y trata de convertir a esta persona en su amor perfecto, aquél que satisfaga todas sus necesidades y llene el pozo sin fondo de un amor insaciable. Trata de evitar que se aleje, no quiere que cambie, que crezca como persona por miedo a que despliegue sus alas y eche a volar. Tiende a crear dependencias hacia él o ella en los demás.
No encuentra nunca lo que busca porque en realidad eso que tanto anhela es su verdadero yo
Ese yo que se perdió en algún rincón de su propia oscuridad, tal vez en su infancia, y que sólo podrá encontrar en su interior; nunca en los demás. Perdieron ese yo cuando abdicaron de su vida y de sí mismos porque se sentían avergonzados de ser quienes son, se consideraban personas vacías, sin sentido y sin valor. Carentes de la autoestima suficiente como para sentirse valiosos por sí mismos, por ser quienes son, por amor y aceptación de sí mismos, se lanzaron al exterior en busca de esa fuente de autoestima, de alguien que les demostrara que son valiosos y dignos de amor. Pero ese alguien tiene que demostrárselo una y otra vez, porque, de algún modo, perciben la fragilidad de esa identidad prestada, conscientes sólo en las sombras de que le han dado a la otra persona todo el poder necesario para hundirles en la desgracia más absoluta, robarles su identidad, transformarlos en seres insignificantes y sin valor con un simple rechazo, un “ya no te quiero”… Entonces sienten miedo, rabia, resentimiento, inmediatamente reprimidos. Se ven a sí mismos como seres altruistas y abnegados, dedicados a su pareja, a través de la cual definen su propia identidad, hasta que un día, por cualquier motivo, por muchos motivos, desaparece de sus vidas: “te abandono”, le dicen. Y el codependiente escucha entre brumas las palabras más aterradoras que podría escuchar en toda su vida. Con su amante desertor se va todo su mundo, su vida se esfuma de repente, se queda solo. Mira a su alrededor y ve que no tiene nada, excepto el vacío, la desesperación, la incertidumbre. “La vida ya no tiene sentido”, piensa, ” todo lo que me importaba ha desaparecido”. Y ya no sabe quién es.
Pero tarde o temprano el resentimiento y la frustración acaban emergiendo como resultado de ese miedo.
¿Cómo no estar resentido con la persona que tiene el poder de dejarle sin vida y sin identidad? Y a pesar de la tendencia a la represión no son infrecuentes los estallidos de cólera y rabia contra esa persona, a veces en forma de agresión pasiva. A esto hay que añadir que se ofende con gran facilidad ante la menor crítica, porque su valía como persona está en juego cada vez que alguien, sea quien sea, lo juzga. Entonces actúa de dos maneras: o le da la razón a los otros, en cuyo caso se siente estúpido y sin valor, o piensa que los otros se equivocan, en cuyo caso los ataca con fiereza para demostrar su error, hacerles aceptar que se han equivocado y restaurar así su autoestima perdida. Y todo esto puede ser más intenso con su pareja, ya que es la persona a la que más poder sobre su autoestima le ha dado.
En sus relaciones de pareja las cosas no ocurren como esperaban.
En muchas ocasiones se sienten atraídos por personas que establecen también relaciones disfuncionales. Como si tuvieran un radar detector de gente con problemas, se enamoran de quien no deben, en ocasiones de alcohólicos y drogadictos a quienes poder “salvar”. Porque para el codependiente no es suficiente sentirse amado: tiene que sentirse también necesitado.
El trabajo que tendría por delante en caso de emprender el camino que conduce a su identidad perdida es inmenso (aunque siempre posible):
La persona codependiente tiene entre ella y los demás unas fronteras demasiado débiles. El miedo al rechazo de los otros, a desatar su rabia o a hacerles sufrir (sentimientos que piensa que podrían llevarla al rechazo o a la falta de aceptación) le impide ser asertiva y decirle a los demás que no va a tolerar ciertas cosas, que hay ciertas líneas que no deben cruzar: sus fronteras.
Tienen que aprender a ponerse en contacto con sus verdaderos sentimientos, a hacerse responsables de dichos sentimientos y de sus vidas, dejar de controlar a los demás, dejar de ser su sombra, aprender que no es egoísmo la libertad, que no es egoísmo tener en cuenta las propias necesidades. Tienen que dejar de buscar la fuente de su autoestima en los otros, de buscar la aprobación constante de los demás.
Cuando los demás están orgullosos de ellos, se sienten felices y su autoestima aumenta, y cuando los demás los desprecian se sienten desgraciados y su autoestima disminuye. De ese modo están dejando que los utilicen si lo desean, harán cosas que no quieren hacer por miedo a decir que no, se verán aceptando relaciones sexuales cuando en realidad no querían, aceptarán el abuso y los malos tratos porque “en el fondo me quiere”.
Debe aprender a quererse a sí mismo, porque de otro modo jamás conseguirá querer a nadie, sólo los utilizará, los necesitará para que le den el amor que no se tiene. “La paradoja de aprender a amarse a uno mismo es esta: cuanto más amor te das a ti mismo, más amor tienes para dar a otros. La cuenta del amor nunca se queda vacía”, dice alguien anónimamente.
Mirar atrás puede ser parte de lo que tengan que hacer en su camino en busca de la identidad perdida.
Heridas del pasado, errores transmitidos de generación en generación que se aprenden y se repiten una y otra vez mientras no haya un miembro de esa familia que se atreva a analizar en profundidad su comportamiento y el de sus padres para poder cambiar. Y lo peor es que a veces repiten lo mismo a pesar de ser conscientes de que no quieren hacerlo.
El resultado es que lo hacen, pero por otro camino, con otras técnicas que utilizan para transmitir, al fin y al cabo, exactamente lo mismo: “no está bien hablar de los problemas; guardalos para ti”; “no está bien expresar enfado”; “no seas nunca egoísta”; “sé siempre fuerte y bueno”; “haz siempre lo correcto; no cometas errores”; “la aprobación de los demás es muy importante; tienes que gustarles; tienes que aceptarlos; no dejes nunca que piensen mal de ti”; “yo sé lo que te conviene; sé lo que necesitas, sé lo que es mejor para ti”. Estas personas pueden necesitar mirar atrás no para buscar culpables ni para centrarse en el pasado y lamentar una y otra vez lo sucedido, sino para saber, para comprender, para cortar la cadena y no repetir nunca más.
Probablemente escucharon muchas veces la frase “eso no se hace” y les hicieron sentir vergüenza. Se sienten culpables porque lo que desean es diferente de lo que hacen, y van por el mundo con una enorme carga de estrés, con un enorme gasto de energía derrochada en esconder sus verdaderos sentimientos y su yo más auténtico. Están muy cansados…
Piensan que está mal anteponer sus necesidades a las de los otros.
Piensan que eso es ser egoísta, sin darse cuenta de que lo que están haciendo es considerarse menos importantes y valiosos que cualquier otra persona. Es normal y deseable preocuparnos por el bienestar de otras personas y ayudarles cuando está en nuestra mano. La clave está en los motivos por los que hacemos este tipo de cosas. Los codependientes quieren algo a cambio: intentan conseguir el amor y aceptación que necesitan de esa persona. No es un acto de amor, sino de dependencia.
Por supuesto, no hay nada malo en hacer un pequeño sacrificio de vez en cuando e ir a ese lugar al que no deseamos porque alguien a quien queremos nos lo pide, siempre y cuando nuestros motivos sean sinceros y no lo hagamos por miedo a perder el amor de esa persona o sentirnos rechazados o ser considerados malas personas. Negarnos a hacer algo que no queremos hacer es un derecho que la persona codependiente tiene que aprender a ejercer más que nadie. Solamente los niños merecen y necesitan un amor incondicional. En los adultos siempre traerá problemas.
El lado positivo de la personalidad codependiente.
Tras sus problemas de dependencia se encuentra un fondo noble, amable y altruista. Son a menudo las personas más dulces, pero si su verdadero ser está siendo negado y escondido nunca lograrán usar esta forma de ser de un modo constructivo. Una vez recuperadas de su codependencia, son, sin duda, personas que cualquiera querría tener como amigas. Son fieles, dignas de confianza, tienen en cuenta la opinión de los demás y están ahí cuando las necesitas, para lo bueno y para lo malo, dispuestas a ayudarte cuando se lo pidas. Son atentas y saben crear y fomentar buenos sentimientos entre ellas y los demás.
Este tema se trata en el libro: “Las mujeres que aman demasiado” Robin Norwood. Editorial Jabier Vergara Editor.
Fuente:cepvi.com





En cuanto a este tema creo que soy una mujer que ama demasiado y por momentos le pido a DIOS no amar tanto por que creo que me estoy haciendo daño, ya que lo unico que pido es un brazo o un simple te quiero. Gracias!
bueno yo la estoy pasando mal pero lo bueno que me di cuenta a tiempo de mi problema y leean mucho eso ayuda a dejar de pensar en tu pareja si se puede, duele pero si se puede k dios los ayude y k sean felices
pense que era la unica persona con este problema tan terrible, la verdad es terrible porque estoy en una emorme tormenta y no se como salir de ella, la verdad ya me estoy asfixiando porque soy una persona extremadamente celosa y codependiente. que hago?
Yo les digo ha los que hayan leido este articulo que Dios es tu creador el te conoce tal como eres el te formo, y el tiene la respuesta en sus manos para ti. Pidele que te ayude no estas sola confia en el. Yo detecte este problema en mi y estoy segura que Dios me ayudara a tener una mejor vida y salir de esto para ser mejor y mas feliz.. gracias a Dios que podemos confiar en el.
Hola. Realmente yo no sabía que tenía este problema hasta que empecé a leer e informarme. Sabía que no era normal que viviera siempre por mi pareja. Si mi pareja se siente mal yo me siento así, si es felíz igual, lo que quiere decir que vivo dependiendo de su estado de ánimo, de sus necesidades, lo cual es desgastante y me di cuenta que me perjudica mucho, es por eso que estoy tratando de superar lo que siento y ayudándome yo misma para no seguir sintiendo esto que siento. Yo creo que podemos ser felices nosotros mismos y hacer felices a los demás sin anularnos. Por eso le digo especialmente a Pamela que lea bastante para que se ayude y se ame mucho, ya que solo así podrá salir de esto. Saludos!
Hola no son los unicos yo tambien soy muy codependiente, mientras yo busco mil formas de estar cerca de mi pareja el busca dos mil para estar lejos de mi. Lo peor es que me doy cuenta y no hago nada. Por que quisiera que cambiara que me amara, que sientiera lo que siento yo, pero me estoy cansando de sentirme sola… por que la pareja es de dos, y lamentablemente mi relacion solamente soy yo….
He ido a grupos, leo mucho, metafisica, y rezo pero no puedo… es mas fuerte que yo, y solo Pido a Dios serenidad, calma, y fe…..
saludos a todos….
hola: yo estoy pasando por esto ahora. Me separe de mi marido y siento que sin el no puedo seguir, siempre le dedique mi vida y le di todo mi amor y ahora que ya no estoy con el siento que tengo que enpezar de cero que me falta la mitad de mi cuerpo por que el era trodo pasra mi. Leer el articulo me ayuda A saber que no soy la unica que ama dando todo me da un respiro.
gracias y a seguir adelante y de la mano de Dios SIEMPRE……….
hola creo que soy una persona codependiente me gustaria buscar ayuda si me podrian proporcionar un lugar o recomendarme algo, soy de tamaulipas,mexico
estoy triste por darme cuenta que sigo donde mismo pense que habia salido ya de esto. lo volvi a repetir espero salir de nuevo le pido a Dios me ayude, gracias por leerme
TALLER PARA MUJERES QUE AMAN DEMASIADO (Rosario, Santa Fe, Argentina)
Hay un grupo en formación para mujeres cuyas relaciones con hombres han sido, hasta ahora, destructivas. Si desea vencer este problema, envíe un email a: mqueamandemasiado@gmail.com para información y lugar de reunión.
hola soy una persona que ama demasiado..cada palabra leido en este articulo me hizo abrir mis ojos,duele saber que soy asi,pero ahora que se voy a tratar de mejorar y pensar en mi..empezar a aceptarme tal cual soy y a quererme
hola, tengo 15 años con mi pareja, le acabo de ser infiel, por esta otra persona daba yo todo, ahora esta persona es totalmente indiferente conmigo, y se que ya les platico a todos los de la oficina, yo me aferraba a querer que fueramos por lo menos amigos, ahora yo me siento muy mal conmigo misma y sobre todo con mi esposo porque se que le falle y el es muy buena persona
La verdad es que yo sabía q tengo un problema, pero el detalle es que pese a q sé de todo esto, no tengo la menor idea d como tomar decisiones y hacer algo. Quiero salir YA! de esta relación por q aparte mi pareja ya está apunto de romper conmigo y eso me mataría…aún así tengo esta gran tristeza atravesada y no puedo hcer nada al respecto…Q HACER!!!!
mi dependencia hasia quien fue mi pareja y padre de mis hijos es demasiada yo siento q ambos nos hicimos coodependientes solo q el siempre fue infiel resibi de el violencia fisica y siempre fue exajeradamente celoso sicologica y aunque queria dejarlo tenia miedo a quedarme sola asta q el me dejo por otra mujer pasaron talvez 6años y reanudamos la relacion pero a distancia no estamos en el mismo pais,y sigue siendo la misma persona trato de sacar caracter para enfrentarlo pero ahora mi dependencia hacia el es economica y el miedo a terminar la relacion sigue no igual q antes pero ahi esta solo q hoy tengo la consiencia para darme cuenta del gran daño q me estoy haciendo y voy a terminar por mi propia salud mental emocional y fisica
felicidades por su pagina le aseguro q an ayudado y seguiran ayudando a mucha gente